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Luis Silva: “A Pánfilo le debo la vida”

De cibernético y pelotero de corazón, Luis Silva pasó a convertirse en uno de los humoristas más populares de Cuba con su personaje Pánfilo. (Entrevista + Video)

Por: Lulú Rivera

Cuenta Luis Silva que su primera computadora la tuvo a punto de graduarse de Cibernético. Pasó cinco años haciendo colas de madrugada para entrar a los laboratorios de la Universidad de La Habana (UH) y aprender a programar. Fueron tal vez esos amaneceres los que comenzaron a convertirlo en una persona “luchosa”, como él mismo se considera.

Su primer sueño, sin embargo, fue ser pelotero. Como su madre no lo apoyó, tuvo que conformarse con batear entre dos farolas de un parque de Párraga. No obstante, mantiene un closet lleno de guantes, bates y pelotas con autógrafos de varios beisbolistas cubanos que juegan o han estado en las Grandes Ligas.

De cibernético y pelotero de corazón, Luis Silva pasó a convertirse en uno de los humoristas más populares de Cuba. Su “Monólogo del Pan” fue la entrada en el “radar”. De a poco fue ganando alcance hasta convertirse en el gran protagonista de Vivir del Cuento, programa que sale al aire desde el 2008 y que no solo mantiene un prime-time desde entonces, sino una audiencia tan fiel que lo sigue desde diferentes partes del mundo.

“A Pánfilo le debo la vida —nos confiesa—. A partir de que creé este personaje en el año 2001, mientras estudiaba Cibernética, mi vida cambió… para bien, por supuesto.

“Yo era una persona que nadie conocía y de ahora para ahorita Pánfilo me empezó a traer dolores de cabeza. Porque hasta esto de que te conozca la gente es complicado. Sin embargo, me ha dado muchas satisfacciones, sobre todo el cariño y el respeto de los cubanos en el mundo entero. De todas partes escriben diciéndonos que siguen el programa, el personaje, y lo que hago, no solo como Pánfilo sino también en otros espacios como los premios Lucas”.

¿Qué tanto de Pánfilo tiene Luis Silva?

“Casi todo, menos la vejez; casi todas las luchas que coge Pánfilo, las coge Luis Silva. Tú sabes que a Pánfilo no le gustan las cosas mal hechas y nosotros los cubanos tenemos tantas cosas mal hechas… Tú nada más sales a la calle y casi todo está mal hecho; desde un bache hasta por qué maltratan en una cafetería o por qué el refresco está caliente (¡porque qué difícil es lograr un refresco frío en Cuba!).

«Entonces es me da una ‘corcomilla’ por dentro que me molesto mucho, pero al estilo de Pánfilo, porque para vivir no hace falta pasar tanto trabajo. Tú te das cuenta de que hay cosas que no tienen que ver con bloqueo ni con nada; que las podemos solucionar, pero no importan.

“Son cosas que tenemos que mejorar: el sentido de pertenencia, de hacer que las cosas funcionen bien en tu país”.

¿Qué es lo más difícil de hacer humor en Cuba?

“Hacer humor en Cuba no lo veo como algo difícil. La gente siempre dice: a ustedes no los dejan decir esto o lo otro, y eso a veces hasta es bueno: que no te dejen moverte de un espacio. Tienes que inventar los chistes de forma tal que superes esa barrera, y es hasta más entretenido.

“Esa es la función del humorista en cualquier lugar del mundo. Vas a transmitir un mensaje humorístico y tienes que ir esquivando los obstáculos que te han puesto.

“Pero en Cuba hacer humor es muy divertido. Hay muchos espacios para las diferentes especializaciones. Creo que lo más difícil es cuando tienes que viajar a otra provincia, pero esas complicaciones no son solo a la hora de hacer humor”.

¿Qué mensaje darías a los seguidores de Pánfilo?

“A todos los que siguen a Pánfilo y a Luis Silva les digo que sean fieles y que no los defraudaremos. No fue esto lo que estudié, lo mío fue la Computación. Me metí en esto por ‘hacerme el gracioso’ y empezó a funcionar un personaje. No me creo actor ni nada por el estilo. Entonces, que me sigan escribiendo y apoyando, y que en cualquier parte del mundo se conecten con Vivir del Cuento

Tres cortas:

¿Cómo definirías a los cubanos?

“Los cubanos son ‘chivadores’, alegres, gritones, discutidores. Son hospitalarios, dan lo que tienen y lo que no tienen. Y nos las sabemos todas.

Si fueras a definirlos con dicharachos, ¿cuáles utilizarías?

“Al pan, pan, y al vino, vino. O ‘a mal tiempo buena cara’. El cubano se ríe de sus desgracias, de todos los problemas que tenemos arriba. Cuando más tenemos la soga al cuello es capaz de sacar una sonrisa”.

¿Lo que nunca cambiarias de tu país?

“Esa belleza que tiene Cuba, sus playas, y la gente con su alegría, con sus deseos de tener un mejor país”.