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Vivir del Cuento

Es el programa más visto de la televisión cubana. ¿De dónde nació esta otra historia?

Cuando surgió Cuba, nació también Vivir del Cuento. Así parece a veces, pero no. Solo tenemos el programa más gustado de la televisión cubana desde septiembre de 2008. Y en aquel entonces no se parecía a lo que es hoy. ¿Te interesa saber más? Lo tiene Cubatel.
Vivir del Cuento surgió como una mezcla entre chistes de competidores y la propia historia de los protagonistas. Con el tiempo, y por la poca calidad de los concursantes, la entrega evolucionó y se convirtió en una típica comedia de situación.
Aunque Pánfilo ya existía, es en ese momento en el que surge Chequera como contrafigura. O sea, que su rol siempre será sacar a su amigo de quicio para conseguir que la historia alcance la comicidad que necesita.
Luis Silva hizo nacer a Pánfilo desde un monólogo que ganó el Premio Caricato de Actuación por una divertida y trágica historia de un señor que ha sufrido dos infartos por las alteraciones con el pan, ese alimento básico de los cubanos. Y esa misma personalidad es la que se lleva a Vivir del Cuento.
A Pánfilo siempre le tocará escandalizarse ante las ideas locas de su amigo Chequera, para luego terminar enredado en sus locuras, y sufriendo siempre las mismas vergüenzas cuando todo no sale como debiera.
A la misma vez, debe sufrir ante las burlas de personajes “villanos” como Chacón, quien alardea de su favorable situación económica ante el pobre viejo que solo vive de su retiro.

De la sonrisa al pensamiento

En ese sentido, más de una vez Vivir del Cuento mezclará risas con dolor, pues no es nada fácil la vida de un anciano retirado en Cuba, y eso lo cuenta muy bien este programa que se ha atrevido con varios temas candentes.

En Vivir del Cuento se ha puesto a los dirigentes del país (representados por Facundo, Leopoldino, Severo y otros tantos) a tomar un líquido que solo les hace decir la verdad. Así que imaginen todo lo que sale de sus bocas en capítulos como ese del ejemplo, tan gustados y atrevidos.

Es que en la trama hay para todos. Desde los cuentapropistas con su solvencia económica y sus trampas ante el fisco (Cachita renta a turistas y Chacón es carpintero); los viejos negociantes que andan ganándose los quilos en inventos (Evarista y, en ocasiones Pánfilo y Chequera que lo intentan); hasta Bienvenido con los dilemas de los gays y sus finas denuncias a la homofobia en Cuba.

Un punto de alza fue la entrada de Omar Franco (Ruperto) como el amigo que estuvo 28 años en coma y, por tanto, no entiende tantos cambios que ha tenido el país en ese tiempo. Esta es, sin dudas, una burla a cuánto puede moverse un país que está en el mismo lugar hace siglos.

Ya sabes. Sigue esperándolos cada lunes. Desde sus canales en Youtube, o por las vías que te lleguen. Porque digan lo que digan, si algo es cierto es que Vivir del Cuento, como anuncia siempre Pánfilo, es otra historia.