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¿Se acerca el fin de las contraseñas?

El sistema de verificación por contraseña es considerado cada vez menos efectivo y sobre todo inseguro

Según una consultora en tecnologías, para 2022 el sistema de verificación por contraseñas convencionales será obsoleto para más de la mitad de las grandes y medianas empresas, así como para los usuarios comunes, que cada vez si integrarán a otros métodos de autentificación.

Y es que el sistema de verificación por contraseña es considerado, no solo pasado de moda, sino cada vez menos efectivo y sobre todo inseguro, siendo una gran vulnerabilidad.

Dejar ese sistema a un lado no solo es un paso en la mejora de la seguridad, también ahorra tiempo a los departamentos de soporte técnico, que dedican horas y horas a restablecer claves olvidadas.

Se estima que el costo asociado al uso de contraseñas es de hasta US$200 por empleado, sin incluir la pérdida de productividad. Para una organización grande, de más de 1.000 empleados, eso es un costo enorme, por mencionar solo un ejemplo.

En su lugar, la biometría ofrece una mejor experiencia al consumidor, pero no ha tenido el desarrollo esperado debido a que necesita de equipos especializados.

Con los últimos modelos de teléfonos móviles, muchas personas ya tienen el hardware necesario en sus bolsillos, y la empiezan a utilizar para mantener su privacidad bajo control.

Una investigación hecha en Reino Unido demuestra que una quinta parte de los residentes del país tiene un celular que puede escanear huellas digitales. Y ese número está creciendo de manera acelerada.

Sin embargo, la biometría aún no puede reemplazar las contraseñas, en su totalidad. Se trata ahora de una combinación de factores y métodos que emplean lo convencional y lo revolucionario, aunque ello implique mayor riesgo.

Autentificación multifactor

Para aumentar la seguridad, la compañías están confiando en la autenticación multifactor (MFA), que busca identificar a los usuarios usando todas las formas posibles.

Esto incluye no solo el PIN y escaneo de huellas digitales, sino también la ubicación, el historial de compras, sus patrones de movimiento y la identidad telefónica. Hasta la manera en la que agarran el teléfono móvil.