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El mejor de todos los chistes cubanos: ¿una Oficoda digitalizada?

La noticia de la Oficoda digitalizada trajo todas las bromas posibles. Y no es para menos. ¿Cómo modernizar lo añejo?

La noticia parece lista para Vivir del Cuento: Cuba tendrá una Oficoda digitalizada. Con lo que Pánfilo ha jugado tantas veces en su programa ahora será realidad. ¿Habrá una libreta de abastecimiento con puerto USB? Ya sería lo último… Pero las pretensiones no están muy lejos.

El país anunció ya que todos los Registros de Consumidores serán informatizados pues, como señaló el presidente cubano, estos trámites se estaban haciendo a mano, como si se tratara del siglo XX.

Sin embargo, ¿hay algo más añejo que la libreta de abastecimiento? ¿Existe alguna práctica más de otra época que repartir los alimentos a través de las medidas de un documento oficial?

Es el mejor de los chistes cubanos: una Oficoda digitalizada. Pero todos los medios oficialistas se hacen eco del que reconocen como gran triunfo del país. Y hasta le ponen nombres conmemorativos: Oficoda 500 se llamarán las de La Habana, en homenaje al aniversario de la capital.

Las Oficinas de Control para la Distribución de los Abastecimientos (nombre para las siglas Oficoda) son reliquias de un pasado que está volviendo cada vez con más fuerza a la Isla.

Mientras que ahora se habla de Oficoda digitalizada, hace unos meses el propósito era eliminar de una vez las libretas de abastecimiento, con el supuesto de que todos los ciudadanos cubanos serían capaces de adquirir los productos necesarios por su cuenta.

Una Oficoda digitalizada ¿ahora?

Sin embargo, cada vez se viaja más al ayer, y aumentan los productos que se regulan por esta vía. Alimentos antes vendidos por la libre como los chícharos, el arroz, los huevos y hasta la pasta dental, ahora dependen de la restricción y el control para que alcancen para todo el mundo.

Las autoridades explicaron también que se trata de disminuir el gasto en papel. Pero en estas oficinas al borde de la extinción apenas se cuenta con computadoras, y mucho menos con las modernas que permitirían el trabajo en red y centralizado.

Entonces, para conseguir la añorada Oficoda digitalizada, las autoridades reconocen que los primeros pasos serán reparar a estas oficinas, dotarlas de todas las condiciones tecnológicas necesarias, enlazarlas mediante red informática, y lograr el añorado software cubano.

Toda una locura caprichosa en la que se invertirán recursos ideales para acabar de una vez y por toda con la racionalización de alimentos. Práctica más atrasada que esta no existe, da igual que esté la Oficoda digitalizada; lo arcaico se sigue trazando a mano.